Cartas del padre Pedro (XLVIII). El Papa León nos habla-3 (26-7-2026)

Cartas del padre Pedro (XLVIII). El Papa León nos habla-3 (26-7-2026)

+ Pedro Aguado Cuesta. Obispo de Huesca y de Jaca

 

Cierro esta serie de tres cartas compartiendo con vosotros algunos aprendizajes. Estuve toda la semana con el Papa, y me pude fijar en diversos detalles, todos ellos relacionados con su talante sacerdotal.

Os comparto algunos de ellos. Su enorme dedicación a la escucha atenta de todo lo que le decían. Recibió bastantes testimonios de personas que le contaban su proceso, sus luchas, sus búsquedas de fe, su dolor. Se notaba que había estudiado a fondo esos testimonios. Respondió uno a uno, con profundidad, con serenidad, con empatía. No ofreció ni “respuestas de manual” ni consideraciones genéricas. Respondió de modo concreto, y con profundidad. Y en ocasiones ofreciendo meditaciones inspiradas en la Biblia. Nos dio muchas lecciones de lo que significa la escucha pastoral, una de las principales misiones de los sacerdotes y de los responsables de nuestra pastoral.

Su paciencia: bendecía a todos los niños que le eran presentados, y en ocasiones incluso pedía detener el “papamóvil” para atender a una madre que quería una bendición para su hijo. Estaba atento en todo momento, a pesar de que en más de una ocasión podría sentirse cansado y con ganas de “irse a casa”, pues la agenda estaba completamente llena. Pero no, el Papa estaba siempre disponible. Eso se llama “celo apostólico”.

La serenidad en los momentos de oración, de contemplación, de adoración eucarística. Todos sabemos que no es fácil estar siempre atentos, concentrados en nuestra oración. Pero también sabemos que eso es un aprendizaje. Vimos un Papa profundamente espiritual, que sabe “en nombre de Quién actúa”.

También le vimos emocionarse. Y eso es bueno y bonito. Emocionarse con el dolor compartido, pero también con la extraordinaria acogida que le brindó el Santo Pueblo Fiel de Dios. Cientos de miles de personas que le aplaudían, que le esperaban, que le acogían. Eso también ayuda al apóstol, saberse esperado y acogido. El pueblo de Dios sabe bien lo que hace, y sabe perfectamente en nombre de Quién viene el Papa León a España. Por eso le saludan diciendo “bendito el que viene en nombre del Señor”.

Un último detalle que quiero compartir: la preparación de la visita. Estaba muy claro para todos que el Papa había preparado muy bien la visita, atendiendo todos los temas, cuidando todos los discursos, poniendo atención a la realidad que vivimos en España. No es un hombre que improvisa. Nos dio una lección de dedicación, de trabajo

y de entrega.

Fueron días muy bendecidos. Ahora, la tarea es “hacer la digestión” de tantos mensajes y experiencias, y sacar conclusiones para nuestra vida diocesana. A ello os animo

con todo interés.

Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.