Cartas del padre Pedro (XLIX): Septiembre (6-9-2026)

Cartas del padre Pedro (XLIX): Septiembre (6-9-2026)

+ Pedro Aguado Cuesta Obispo de Huesca y de Jaca

Septiembre es el mes en el que volvemos a empezar, después del descanso veraniego. Empezar un nuevo curso pastoral es siempre una oportunidad, una ocasión de dar un nuevo impulso a nuestra vida y misión. Debemos empezar con ganas, con ánimo, pero también con planes y decisión.

Es bueno también recodar lo que hemos vivido en este verano. Algunas cosas han sido tristes, y sus consecuencias todavía las sufrimos. Me refiero a los incendios, que han llenado de zozobra y sufrimiento a algunos de nuestros pueblos y nos han vuelto a demostrar la solidaridad de nuestra gente y la fuerza de nuestros pueblos. Hay que seguir adelante. Otros han sido muy alegres, como las celebraciones de las fiestas patronales de nuestras ciudades y pueblos y los reencuentros familiares. El verano, que para muchos es un tiempo de descanso, también es un tiempo de fe. ¡Ánimos!

Comenzamos una nueva andadura, que estará marcada por algunos puntos importantes en la vida de nuestras diócesis. Por un lado, queremos poner en marcha las Unidades Pastorales, que nos ayudarán a crecer en colaboración entre parroquias cercanas y a caminar con planes pastorales más coordinados. Por otro lado, anunciaremos en su momento la fecha de un encuentro pastoral diocesano para hablar de los planes pastorales de la diócesis y de la evolución del proceso sinodal entre nosotros.

A partir de enero de 2027 tengo la intención de llevar adelante la Visita Pastoral, una de las misiones fundamentales del obispo diocesano. Mi idea es llevar adelante la visita en cada uno de los arciprestazgos (son cuatro en Huesca y cuatro en Jaca). Llevará su tiempo, pero pienso que es una tarea importante que quiero realizar en este segundo año de mi misión episcopal en las diócesis. Os comunicaré con tiempo el objetivo, el calendario y las actividades previstas. Ya desde ahora os digo que es bien venida cualquier sugerencia.

Mi deseo es que en este nuevo curso impulsemos la puesta en marcha del diaconado permanente en nuestras diócesis, desde la convicción de que la recuperación de esta importante figura ministerial ayudará mucho al dinamismo evangelizador de nuestra Iglesia. Oremos por esta intención.

Igualmente, estoy convencido de la necesidad de impulsar el trabajo en equipo de sacerdotes y laicos. Desde unos renovados “equipos de misión” podremos intentar mejorar nuestras posibilidades pastorales y de impulso de la evangelización de nuestra tierra.

Todo esto no será posible sin la ayuda de Dios. Hay personas que creen que el futuro depende de las decisiones que se tomen, pero yo creo que, siendo esto importante, los cristianos sabemos que la vida, el futuro y la mejora de nuestra Iglesia depende de tres cosas: del favor de Dios, de la autenticidad de nuestra vida y -también- de los planes y de las decisiones. Somos creyentes. Hacemos planes, pero sabemos que necesitamos pedir al Señor su luz y su fuerza y que nuestra vida sea, en verdad, digna de nuestra fe. Sólo después, si acertamos con las decisiones, éstas darán el fruto que deban dar. Por eso os pido vuestra oración por nuestra diócesis, para que seamos capaces de caminar según el querer de Dios.

Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.