Cartas del padre Pedro (LIV): Domund, cien años de compromiso misionero (18-10-2026)
+ Pedro Aguado Cuesta. Obispo de Huesca y de Jaca
Este año celebramos los 100 años del nacimiento del DOMUND, Domingo Mundial de las Misiones. El nombre “DOMUND” sólo se utiliza en España, y su celebración es muy importante en la vida de nuestra Iglesia.
Este año, el lema ha sido elegido por el Papa León XIV: “Uno en Cristo, unidos en la misión”. Es un lema muy querido por el Papa, que nos habla muchas veces de la importancia de una Iglesia unida, resaltando que esa unidad sólo puede venir de nuestro amor apasionado por Jesucristo. Y desde esa comunión, la Iglesia se lanza a la misión.
A través del DOMUND, la comunidad cristiana ora por todos los misioneros y por todas las Iglesias locales que consideramos “territorios de misión”. A través del DOMUND, la comunidad cristiana recoge fondos para sostener la vida de esas Iglesias y para ayudar a todos los misioneros y misioneras del mundo.
Es bueno que conozcamos algunos datos, porque así podemos crecer en conciencia de la importancia de este Domingo de las Misiones. En este momento, las diócesis que son territorios demisión, a las que les llegará nuestra ayuda, son 1.133. Son muchas. Os podéis hacer una idea de su realidad si os digo que, en el conjunto de estas diócesis, los católicos representan el 8% de los habitantes.
Es decir, la inmensa mayoría de los ciudadanos de esos países no conocen al Señor ni pueden acercarse a la vida de la comunidad.
Nunca podemos olvidar el mandato del Señor: “Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado” (Mt 28, 19-20). El mensaje de Jesús es un tesoro para el mundo, y nuestro deber es anunciarlo, con la palabra y con el testimonio de vida. Con profundo respeto por cada cultura y religión, pero con la clara conciencia de que, si el mensaje de Cristo es anunciado con sencillez, para quien lo quiera escuchar, el mundo será cada vez mejor. Esta es la convicción de la Iglesia, y esta es la razón por la que tantos misioneros y misioneras trabajan, generosamente, en tantos lugares del mundo.
Nuestra diócesis debe crecer en capacidad misionera. Ser misionero es lo propio del ser cristiano. Todos somos invitados a la misión, allí donde estemos. Trabajar para que nuestras parroquias crezcan en espiritualidad misionera es también “hacer misión”. Buscar recursos para ayudar a las Iglesias más pobres es impulsar la misión.
Orar por las comunidades cristianas que viven en situaciones de mayor pobreza y dificultad es impulsar la misión. Proponer a los jóvenes el espíritu misionero es algo
formidable que podemos hacer. Comprometernos en ayudar en alguna misión más necesitada, es ser misionero. Y, sobre todo, orar por las personas que entregan su vida lejos de sus hogares para el deseo del Señor de que “todos sean uno” se cumpla, es algo que todos podemos hacer.
Os invito a vivir con generosidad este DOMUND, conscientes de nuestra responsabilidad en la misión de vivir y anunciar el Evangelio.
Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.


