Cartas del padre Pedro (LIII): Ven con nosotros al caminar (11-10-2026)

Cartas del padre Pedro (LIII): Ven con nosotros al caminar (11-10-2026)

+ Pedro Aguado Cuesta. Obispo de Huesca y de Jaca

 

En estos días celebramos, con alegría y emoción, a la Virgen del Pilar, tan amada en nuestra tierra aragonesa y en tantos lugares del mundo. Es una fiesta que nos une, que nos conmueve, que nos congrega en hermandad y en oración. Por eso, quiero dedicar esta sencilla carta a María, nuestra Madre, inspirándome en una de las canciones más populares que cantamos en su honor en nuestras celebraciones: “Ven con nosotros al caminar”.

En nuestras diócesis estamos en pleno “camino sinodal”. Estamos caminando, poco a poco, hacia una Iglesia más participativa, más misionera, en una mayor comunión y -ojalá-, con mayor capacidad de misión. La construcción de una Iglesia sinodal es un camino que vamos

recorriendo, en el que estamos en las etapas iniciales. Por    eso es bueno acercarnos a María, Nuestra Señora del Pilar, para que nos ayude en ese caminar, al modo en el que solo ella lo sabe hacer: María camina y nos indica el camino.

María es caminante. Hizo su camino interior, desde la fe, para aceptar la llamada de Dios aún sin entenderla. Y ese camino espiritual fue largo, toda su vida, hasta la plenitud de la asunción. Pero también caminó, y mucho, en su vida. Caminó hacia Belén, para dar a luz a su hijo; caminó como refugiada, hacia Egipto. Caminó también de regreso a su tierra, sin poder llegar a su casa, para proteger a su hijo. Caminó muchas veces a Jerusalén, para participar en las ceremonias propias de su pueblo. También recorrió el camino del dolor, hacia el Calvario, para estar cerca de su hijo en el momento supremo. Y caminó con la Iglesia naciente, celebrando la resurrección y acogiendo el Espíritu Santo vivificador.

Con su camino, María nos muestra el camino. Esta es, sin duda, una de las advocaciones más preciosas de María, “la que muestra el camino”. Con su mano, nos presenta

a su hijo, aquél que dijo “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. María es la que proclama la grandeza del Señor, y es la que nos dice “Haced lo que Él os diga”. María es la que nos recuerda dónde está el centro de la comunidad, el sentido de lo que esperamos y la razón de nuestra fe. Ella está siempre pendiente de su hijo Jesús, y así nos recuerda lo que hemos de vivir como cristianos si queremos ser fieles a nuestra vocación: ser cristiano es vivir tratando de hacer de Cristo el centro de nuestra vida, de nuestra parroquia, de nuestra diócesis. Él es el camino.

En estos días en los que celebramos a la Virgen del Pilar, somos invitados a poner nuestra mirada en la suya. María siempre estaba pendiente de Cristo. Aprendamos a mirar como ella, a caminar como ella, a vivir como ella. Haremos una Iglesia diocesana crecientemente sinodal si en ese “caminar juntos” (eso es sínodo) lo hacemos con la referencia clara del Señor, tratando de ser fieles a Él y buscando identificarnos, poco a poco, con Jesús. Esto es ser cristiano, esto es construir Iglesia. “Mientras recorres la vida, tú nunca solo estás; contigo por el camino, Santa María va”. Que esta sea nuestra oración. María, Madre del Reino, ruega por nosotros.

Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.