DÍA DE LA EDUCACIÓN EN LA FE. Carta conjunta de los obispos de Aragón (4-10-2026)

 

Celebramos el DOMINGO DE LA EDUCACIÓN EN LA FE, y lo hacemos con tanta alegría como com­promiso y agradecimiento. Compartimos y vivimos nuestra fe en la Iglesia, y todos debemos ser conscientes de la importancia de transmitir esta fe a las nuevas generaciones, para que todos puedan descu­brir «la anchura, la longitud, la altura y la profundidad del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús» (Ef 3, 18). Esto es la fe cristiana: sabernos hijos e hi­jas de un mismo Padre, para po­der vivir y compartir ese amor construyendo fraternidad, al estilo de Jesús.

Como Iglesia que peregri­na en Aragón nos unimos a este día en el que renovamos nuestro compromiso de seguir transmitiendo nuestra fe, de se­guir educando en ella, para que «la palabra de Vida produzca frutos de vida buena» (León XIV).

Tenemos presentes a todos los catequistas, a los profesores y profesoras de Religión, a tan­tas familias que acompañan a sus hijos en este precioso y apa­sionante camino. Pensamos en todas las personas que buscan a Dios, que le van descubrien­do y que sienten que la fe en Jesús está siendo importante para ellos. Nos acordamos de las instituciones que tienen res­ponsabilidades en este reto de la educación en la fe y de comuni­car a la sociedad los valores de esta fe que proclamamos. Como pastores de nuestras diócesis, os agradecemos lo que hacéis, oramos por vosotros y os acom­pañamos en esta preciosa tarea.

Deseamos compartir con todos tres convicciones pro­fundas que conviene tener muy presentes en este día. Las expresamos con tres palabras sencillas: ANUNCIO, TESTI­MONIO y ENCUENTRO.

ANUNCIO

La fe es un anuncio de salva­ción. Por eso educamos en ella, porque todos necesitamos escu­char este anuncio de vida nue­va. El Evangelio de Jesús nos anuncia que «la vida de todos puede cambiar, porque Cris­to ha resucitado de entre los muertos. Este acontecimiento es la verdad que nos salva; por eso debe conocerse y anunciar­se», dijo el Papa en el Jubileo de los Catequistas. Esta es nuestra convicción: necesitamos anun­ciar la Buena Noticia, la única que puede cambiar nuestra vida y llevarla a plenitud.

TESTIMONIO

La fe, ciertamente, tiene conte­nidos y es necesario conocerlos y comprenderlos. Los más im­portantes los expresamos en el CREDO. Pero para educar en todas estas verdades y convic­ciones, es fundamental el testi­monio. El educador que quiere ofrecer a los jóvenes un mensaje de salvación, sólo lo hará si su vida transmite autenticidad, si vive aquello que anuncia. La fe que proclamamos es experien­cia de vida. Quienes asumimos el encargo de educar en la fe, cada uno según nuestra voca­ción, debemos crecer en la con­ciencia de que ese encargo nos lo da el mismo Cristo: somos colaboradores del Señor, para hacer que su mensaje llegue a todos los corazones que lo bus­can.

ENCUENTRO

La fe es un encuentro con el Se­ñor. La educación en la fe con­siste, esencialmente, en colabo­rar en ese encuentro. Para ello, los educadores necesitamos formación, trabajo en equipo, constancia y fuerza interior. No es una tarea fácil, y en ocasiones nos puede llegar el desánimo y el cansancio. Por eso os quere­mos recordar los tres consejos que el Papa León XIV nos da a cuantos deseamos colaborar en esta tarea educativa. Son muy certeros: «Que vuestro mi­nisterio se base siempre en una profunda vida de oración, que se edifique sobre una sana doc­trina y se anime con un genuino celo apostólico. Sólo así podréis dar respuesta a cualquiera que os pida razón de la esperanza que hay en vosotros».

Gracias a todos los catequis­tas y educadores que dais lo mejor de vosotros mismos en esta preciosa tarea de educar en la fe. Gracias por vuestra de­dicación, por vuestro esfuerzo y testimonio. Gracias por vues­tra fidelidad y vuestro ejemplo. Contad con nuestra oración y cercanía. A todos, nuestro abra­zo y bendición.

+D. Carlos Manuel Escribano Subías, Arzobispo de Zaragoza

+D. Ángel Javier Pérez Pueyo, Obispo de Barbastro-Monzón

+D. Vicente Rebollo Mozos, Obispo de Tarazona

+P. Pedro Aguado Cuesta, Obis­po de Huesca y de Jaca

  1. Alfonso Belenguer Celma, Administrador Diocesano de Teruel y Albarracín