LA DIOCESIS DE JACA ESTÁ DE CUMPLEAÑOS: 950 AÑOS.

La diócesis está de  cumpleaños: 950 años.

 

En 2027 se cumplen los 950 años de la “fundación” del obispado de Jaca, tal como hoy lo conocemos. Para ello se ha creado una comisión de tres personas que llevarán a cabo todo lo relacionado con esta efeméride:

  • Dª Belén Luque Herrán: Directora del Museo Diocesano, que se encargará de todo lo relacionado con las exposiciones.
  • Ricardo Mur Saura: Medios de Comunicación, profesor y Licenciado en Historia, en recaerán las conferencias, escritos y publicaciones.
  • Jesús Lizalde Giménez: Deán de la Catedral, Canónigo Organista y Académico, que se encargará de lo institucional y todo lo relacionado con la música.

 

Se está preparando un programa con una eucaristía de apertura, a principios de marzo, varias conferencias en diferentes sitios de la diócesis, alguna publicación, conciertos de órgano y vocales, así como varias exposiciones, algunas de ellas itinerantes. Habrá otra ceremonia de clausura.

 

 

Justificación del año 1077 como momento de consolidación e institucionalización de Jaca como sede episcopal

 

El año 1077 constituye un momento fundamental en la historia de la Iglesia aragonesa y puede considerarse el momento en que Jaca se consolida e institucionaliza como sede
episcopal estable. No obstante, conviene realizar una precisión terminológica: no se trata
de la creación ex nihilo de una diócesis, puesto que con anterioridad existía ya el
denominado obispado de Aragón, cuya sede había estado vinculada a distintos enclaves
del territorio, entre ellos Sasabe, Siresa y San Juan de la Peña.

 

Lo que se produce durante el reinado de Sancho Ramírez es un cambio decisivo en la
organización y ubicación de esta institución episcopal: la sede del obispado queda
vinculada de manera estable a Jaca y el obispo comienza a identificarse documentalmente
con la ciudad. De este modo, 1077 puede considerarse el momento en que la antigua
institución episcopal aragonesa adquiere una nueva configuración, vinculada a Jaca como
centro político y urbano del reino.

 

Esta transformación está estrechamente relacionada con la propia evolución de Jaca. La ciudad, que había sido elevada a capital del reino y dotada de fuero, reunía las
condiciones necesarias para convertirse en sede de la autoridad episcopal. La fijación del
obispado en Jaca supone, por tanto, la consolidación de una relación institucional entre
ciudad, poder regio y autoridad episcopal, que será determinante para el desarrollo
posterior de la diócesis y de la propia ciudad.

 

La documentación de 1077 permite identificar con claridad este cambio. Como señala
Domingo Buesa, durante 1076 son frecuentes las referencias al infante García como
«obispo de Aragón». Sin embargo, a comienzos de 1077, y concretamente a partir de
marzo, se produce un cambio significativo en la intitulación episcopal: el obispo pasa de
aparecer como «obispo en Aragón» a ser denominado «obispo en Jaca». Esta
modificación documental refleja la nueva realidad institucional y la vinculación estable de
la autoridad episcopal con la ciudad.

 

En palabras de Domingo Buesa: «En los inicios de 1077 se ha creado el obispado de Jaca». A partir de marzo de ese año, el obispo García aparece de forma continuada como «obispo García en Jaca».

 

Por ello, 1077 puede considerarse una fecha clave para explicar el nacimiento de la
diócesis de Jaca en sentido institucional, siempre entendiendo este proceso como la
consolidación y fijación en Jaca de la antigua sede episcopal aragonesa, y no como la
creación de una institución completamente nueva. Esta interpretación permite conciliar la existencia previa del obispado de Aragón con el establecimiento de Jaca como sede
episcopal! estable y centro de referencia de la diócesis.

 

Texto de Belén Luque