Como sabéis, el Papa León XIV ha propuesto que entre los días 13 y 14 de marzo, las comunidades cristianas dediquen “24 horas para el Señor”. Se trata de una iniciativa que busca impulsar nuestra vida de oración en este camino cuaresmal. Os invito a llevar adelante una propuesta de oración en vuestras parroquias y comunidades durante estos dos días, animando a vuestra gente a orar con más intensidad al Señor invocando el don de la Paz.
El Santo Padre nos ha enviado una plegaria por la paz que podemos utilizar en las celebraciones de esos días, atendiendo especialmente el anhelo de paz de la humanidad, expresado de tantas maneras diferentes a lo largo de estos días.
+ P. Pedro Aguado, Sch. P. Obispo de Jaca
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Señor de la Vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: “la paz esté con vosotros”, concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, de tener la carrera armamentista, y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad. Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana: en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo.
Amén.
León XIV