Febrero: «En Cuaresma dejar que la misericordia de Dios sane neustras caídas»».

Febrero: En Cuaresma dejar que la misericordia sane nuestras caídas
Reflexionando sobre la debilidad de Pedro, León XIV nos enseña que la fe no nos libra del pecado, pero siempre nos ofrece el camino de la misericordia porque Jesús nunca se escandaliza de nuestra fragilidad. El amor de Dios llega incluso “al punto más oscuro”, donde podemos volver a nacer:

“(…) Precisamente allí, en el punto más oscuro, la luz no se apaga. Al contrario, comienza a brillar. Porque si reconocemos nuestro límite, si nos dejamos tocar por el dolor de Cristo, entonces finalmente podemos nacer de nuevo. La fe no nos libra de la posibilidad del pecado, pero siempre nos ofrece una salida: la de la misericordia”.

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Hagamos un buen examen de conciencia cada semana y confesémonos al menos una vez en este mes, confiando cada falla a la misericordia que nunca nos abandona