Queridos Hermanos y amigos: Paz y Bien.
El Santo Padre nos acaba de regalar otra encíclica. Se trata de una carta circular (que es lo que significa el término “encíclica”) que el Papa dirige a todos los católicos y, como se indica en el encabezamiento de este texto papal, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
En su primera encíclica, Benedicto XVI abordó el gran tema de la caridad como el punto más nuclear y decisivo de la revelación cristiana (Dios es amor, Deus charitas est). En una segunda entrega nos invitó a la meditación sobre la esperanza (Salvados en la esperanza, Spe salvi). Y parecía que ahora tocaba hablar de la fe, como para cerrar el ciclo de las tres virtudes teologales. Pero no ha sido así, si bien el Papa tiene preciosos trabajos sobre la fe a lo largo de su fecunda producción como teólogo y profesor, además de haber abordado el tema de la fe (en relación con la razón) en más de una ocasión durante su pontificado.
La encíclica que nos acaba de ofrecer se llama “Caritas in Veritate” (Caridad en la Verdad), y parte de un texto de San Pablo a los Efesios (4,5). Como Benedicto XVI mismo explicaba en la audiencia del miércoles 8 de julio, «la caridad en la verdad es la principal fuerza propulsora para el verdadero desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. Por esto, en torno al principio caritas in veritate", gira toda la doctrina social de la Iglesia. Sólo con la caridad, iluminada por la razón y por la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un valor humano y humanizador. La caridad en la verdad "es el principio sobre el que gira la doctrina social de la Iglesia, un principio que adquiere forma operativa en criterios orientadores de la acción moral"» (nº 6).
No se queda en una reflexión teórica y abstracta, sino que entra enseguida en la cuestión encuadrando este binomio (caridad y verdad) en un cauce que obliga a la concreción: la justicia y el bien común. Efectivamente, «la justicia es parte integrante de ese amor "con los hechos y en la verdad" a la que exhorta el apóstol Juan (1 Juan 3,18). Y "amar a alguien es querer su bien y obrar eficazmente por él. Junto al bien individual, hay un bien ligado a la vida social de las personas... Se ama al prójimo tanto más eficazmente, cuanto más se trabaja" por el bien común».
Hay una continuidad con otros documentos del reciente Magisterio de la Iglesia, y en esta encíclica se vuelve a retomar, se continúa y se profundiza en todo aquello que representan las cuestiones sociales de vital interés para la humanidad de nuestro tiempo. Pero no estamos ante un manual de soluciones para la crisis, sino ante el recordatorio de los grandes referentes morales y éticos que deberán sostener e iluminar la economía, la política, las nuevas tecnologías, la sensibilidad ecológica y la globalización de nuestro mundo. la Iglesia no desea ofrecer soluciones técnicas a los problemas de nuestros días, sino recordar los grandes principios sobre los que puede construirse el desarrollo humano en los próximos años, entre los que destaca la atención a la vida del hombre, núcleo de cualquier progreso auténtico.
Caridad en la Verdad, y Verdad en la Caridad, para evitar caer en cualquier relativismo que nos lleve a amarnos mentirosamente, o que nos lleve a imponernos una verdad que no sea amable. Porque muchas de las fracturas que se han dado y se dan entre los hombres, provienen precisamente de haber separado la caridad y el amor en contra de la verdad y la justicia.
Damos gracias al Santo Padre por esta preciosa y precisa encíclica y será uno de los libros que tendremos que leer con gusto y provecho en estos días de calma veraniega.
Recibid mi afecto y mi bendición.
Jesús Sanz Montes, ofm
Obispo de Huesca y de Jaca





