Queridos hermanos y amigos: paz y bien.
El próximo jueves 19 de marzo, festividad de San José, celebramos el día del seminario. Será el domingo 22 cuando hagamos en las misas alguna referencia y realicemos la colecta por el seminario. Este año jubilar paulino, la Iglesia nos propone la figura del Apóstol Pablo en su trayectoria vocacional.
Pablo fue llamado por Dios en aquel camino de Damasco. De pronto Jesús se hizo encontradizo ante quien le estaba persiguiendo, le derribó de sus altanerías y le concedió comenzar de nuevo. Todo el temperamento de Pablo, toda su cultura y su afán, se hicieron manos no para herir y apresar, sino para bendecir y sembrar. El mundo se le hizo pequeño para anunciar con verdadera pasión al Señor con todas sus fuerzas. Este fue su secreto: haber conocido por dentro a aquél que antes despreciaba. Y su vida cambió hasta hacerse servicio: a Dios a quien amaba más que a sí mismo, y al hombre concreto que finalmente reconoció como hermano de Cristo.
Un seminarista hace ese mismo proceso a través del camino de Damasco que representa el seminario. Su vida entera, con sus posibilidades y sus limitaciones, aprende a servir a Dios y a los hermanos. No se trata de aprender unos conocimientos religiosos con los que asistir a los demás, sino que con el estudio, la oración y la entrega llegar a existir para Dios y para los que Él nos confíe.
No es la asistencia, sino la existencia, lo que define la vocación sacerdotal, que no tiene horarios, ni cálculo, ni condiciones, sino la entrega por amor a Dios a los demás, en filial comunión con la Iglesia a la que servimos como ella desea ser servida.
Nuestra diócesis cuenta con su pequeño y esperanzador seminario. Huesca y Jaca comparten esa esperanza con los diez jóvenes que se están formando en nuestro seminario. La dedicación de los formadores y de los profesores, las oraciones de tantos cristianos por ellos, la generosidad de los que ayudan con su aportación económica, hace que sea realidad lo que milagrosamente tenemos.
Recemos por nuestro seminario, pidamos al Señor de la mies que nos siga mandando trabajadores para su campo. Cada uno que ayude como pueda y como sepa: con la oración, con el interés, con el afecto, con la limosna. Vaya mi gratitud a quienes de tantos modos hacen posible este lugar de formación integral de nuestros futuros sacerdotes.
Con gusto hago mías las palabras del Papa Benedicto XVI hace unos meses en la inauguración del seminario de Brindisi (Italia): el seminario, por una parte, expresa el presente de una diócesis, constituyendo el punto de llegada del trabajo llevado a cabo por los sacerdotes y por las parroquias en los sectores de la pastoral juvenil, la enseñanza catequística y la animación religiosa de las familias. Por otra, el seminario es una inversión muy valiosa para el futuro, porque garantiza, mediante un trabajo paciente y generoso, que las comunidades cristianas no queden privadas de pastores de almas, de maestros de fe, de guías celosos y de testigos de la caridad de Cristo.
Este seminario, además de ser sede de vuestra formación, queridos seminaristas, verdadera esperanza de la Iglesia, también es lugar de actualización y de formación permanente para jóvenes y adultos, deseosos de dar su contribución a la causa del reino de Dios. La preparación esmerada de los seminaristas y la formación permanente de los presbíteros y de los demás agentes pastorales constituyen preocupaciones prioritarias para el obispo, al que Dios ha encomendado la misión de guiar, como pastor sabio, al pueblo de Dios que vive en vuestra ciudad". Esto deseo de corazón que sea nuestro seminario. Así lo pido al Señor.
El Señor os bendiga y os guarde.
Jesús Sanz Montes, ofm
Obispo de Huesca y de Jaca





