Diócesis de Jaca y Museo Diocesano de Jaca

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Acción Católica: entre la herencia y el quehacer.

Queridos Hermanos y amigos: paz y bien.
      Huesca se ve muy honrada al acoger entre nosotros los próximos días 6-9 de diciembre de 2007, la Asamblea General de Acción Católica.
      El 5 de septiembre de 2004, Juan Pablo II proponía en tres consignas lo que bien podría decirse que fue el testamento del gran Papa a la Acción Católica reunida en Loreto para su Congreso mundial. La Acción Católica es y quiere ser «la escuela en la cual se aprende a elegir a Dios con todo el corazón y a seguir a Cristo como único Señor de nuestra vida».  Es una de las descripciones más sugestivas y profundas que se ha dado sobre este camino laical católico. Frente a los ídolos de un mundo consumista e insolidario, frente a la secularización de quien pretende hacer un mundo sin Dios y contra el hombre, frente al espiritualismo desencarnado y sin un Dios personal, la Acción Católica es y quiere ser una escuela para elegir con todo el corazón a Dios.
      a) La primera consigna se refiere a la apertura a Dios y su gracia, lo cual nos permitirá luego sabernos en comunión con los que nos Él nos da como hermanos, y vivir con fiel creatividad la misión que nos encomienda. Este primer factor permite a la Acción Católica vivir con empeño gozoso la vocación a la que el Señor les llama. Es el principio y fundamento de la comunión fraterna y de la misión evangelizadora. Con la oración y los sacramentos, en la memoria de ese Tú al que se pertenece, se está cara a cara ante el Señor, no están todavía los hermanos con los que se confraterniza ni la misión a la que somos enviados, sino la vida ante Dios en toda su hondura, pero implica un tipo de testimonio que nos enseña a ser hermanos y nos abre ya a la misión.
 b) La segunda consigna se refiere a la comunión fraterna que vive esta conciencia de saludable mendicidad que me empuja a abrirme a un hermano de quien tengo que aprender y al que tengo que enseñar, de quien puedo recibir y al que puedo regalar, con quien es posible hacer un camino mutuo de mutua ayuda para un destino común. El Papa pide a la Acción Católica esa comunión fraterna: con los Pastores, con los hermanos en la fe y las demás asociaciones eclesiales, con todas las personas de buena voluntad. ¡Cuántas esterilidades apostólicas por tener y mantener prejuicios, censuras y rivalidades entre los próximos y entre los menos cercanos!
 c) Por último la misión que acierta a traducir el anuncio salvífico y redentor a los pobres que en cada época, circunstancia y lugar. Sin duda que los niños, los jóvenes, la familia, la secularización, los extranjeros e inmigrantes, los alejados de la Iglesia, las rupturas matrimoniales, los conflictos locales o internacionales, etc., representan esos rostros de pobreza a los que anunciar la Buena Nueva. Por ellos buscamos cada día el rostro de Dios, por ellos el Señor nos hermana y a ellos Él en su Iglesia nos envía. Todo un programa para la Acción Católica cuando así vemos desde los ojos de Dios, juzgamos con la Iglesia y actuamos poniendo lo mejor de nosotros para acercar una salvación que el Señor reparte por nuestras manos.
      Los niños, los jóvenes y los adultos, cada cual en su circunstancia de edad y de ambiente, están llamados a ser destinatarios y agentes de la buena noticia con la que la Iglesia evangeliza, y esta es la vocación de la Acción Católica. En este momento de gracia para la Acción Católica Española, desde toda la herencia recibida y ante todo el quehacer que nos aguarda, pido a Dios y a María que sean odres agradecidos que acogen el vino de la gracia con total generosidad.
 Recibid mi afecto y mi bendición.